No me atrevo a decirlo muy alto, pero desde que Álvaro estuvo ingresado en el hospital por la sinovitis de rodilla, no hemos tenido más contratiempos durante todo este tiempo.
Teniendo en cuenta el duro invierno que hemos pasado este año, además de ser el primer año de guardería, no puedo hacer otra cosa que alegrarme.
Quitando algún constipado y algunos días de mucha mucosidad, por el resto de cosas ha ido todo muy bien.
Supongo que ya tuvimos bastante con la sinovitis y Álvaro ha querido tener un respiro de médicos, pediatras y hospitales.
Ahora con el buen tiempo, el panorama es muy diferente y el riesgo de ponerse malo creo que es más bajo, pero no cantemos victoria antes de tiempo por si las moscas.