Los primeros meses de vida de un bebé, es aconsejable que éste duerma en la habitación de los papás, en una canastilla o moisés, para que podamos estar pendientes a cualquier llanto o molestia.
Pero a partir de los cuatro o cinco meses, lo aconsejable es que el bebé pase a dormir a su habitación y en su cuna. A esta edad no resulta complicado el cambio y por norma general los bebés se suelen adaptar muy bien.
Así, nos evitaremos berrinches innecesarios y mamá y papá podrán descansar mejor, aunque estemos siempre alerta a la habitación del bebé.
A Álvaro le cambiamos cuando tenía 6 meses, porque coincidió con las vacaciones por medio, así que decidimos trasladarle a su habitación a la vuelta de vacaciones. Y la verdad que no tuvimos ni un solo problema al respecto. Desde el primer día se habituó a dormir en su habitación y en su cuna con sus peluches y siempre que llega la hora de dormir o la siesta, le cojo sonriente diciéndole que nos vamos a dormir con nuestros amiguitos y en cuanto los ve se quiere lanzar a por ellos.
Como es lógico, cada niño es un mundo y tened en cuenta que mientras a unos les cuesta más unas cosas otros tardan más tiempo en hacer otras. Todo es cuestión de paciencia.
